El telemarketing, componente integrante del marketing mix dentro
de la estrategia global de marketing, es el uso planificado y
sistemático del teléfono como canal de comunicación
con clientes y potenciales.
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En las llamadas telefónicas con un objetivo de ventas
pueden durar entre uno y dos minutos, por ello la importancia del
factor humano, el teleoperdor, es fundamental para conseguir vender
un producto o servio.
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Las llamadas que emitimos son para: venta directa de productos o
servicios; concertar entrevistas para la fuerza de ventas;
recuperación de clientes inactivos; solicitar donaciones o
suscriptores para una causa benéfica, social, política;
actualización o mejora de la base de datos; encuestas;
seguimiento post-venta...
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Las llamadas que recibimos son consecuencia de: una campaña
de marketing directo (mailing postal, faxing, email marketing, sms
marketing...); de la publicidad online (web, banners,
microsites,...) y off-line (radio, prensa, TV...), de la venta por
catálogo; de clientes (servicio postventa)...
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La venta a través del teléfono obtenemos pedidos directamente a través del teléfono, sin necesidad de un contacto cara a cara en una reunión con el cliente. Esta forma de venta es adecuada para cualquier producto o servicio, pero destacamos los productos o servicios financieros y de seguros.
La estrategia de telemarketing debe orientarse a evitar visitas
personales posteriores a la llamada, ya que el cierre de la
operación debe coincidir con el momento en que se cuelga el
teléfono. Para ello, habremos de tener un argumento para
concretar la venta antes de colgar, cuando el cliente esté
“preparado”, siendo agresivos con educación y simpatía.
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El coste por venta más reducido en comparación con
otras estrategias de marketing orientadas a la venta directa;
economía también en tiempo; comodidad y accesibilidad
de todas las empresas a este método de venta directas.
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